Los comienzos

Justo cuando falta un mes para cumplir el primer año de la creación de esta marca, me animo a dar el siguiente paso. Lo que comenzó como un intento de hobby para calmar la ansiedad y la angustia por la incertidumbre propia de la emigración, se ha convertido en parte importante de mi vida, de lo que soy y de lo que quiero mostrar al mundo. Nunca antes pasó por mi cabeza la idea de emprender, ni de crear, más allá de los textos personales que la periodista que aún llevo dentro se inventa en las madrugadas de insomnio y desvelos.  

Visto en retrospectiva, me doy cuenta que muchas cosas influyeron en el nacimiento de este proyecto, la pérdida de un empleo fijo y la necesidad de buscar ingresos extra; el que la vida me pusiera en el camino a personas que me inspiraron sin saber y de las cuales no sé ni su nombre. Y luego está Marta de Intranerso (un proyecto maravilloso que recomiendo a todos) que una tarde cualquiera de mayo, despertó finalmente mi creatividad, rompió moldes que había creado en mi cabeza y me abrió al mundo del autoconocimiento, de la exploración de nuevas facetas de mi vida. Un encuentro de pintura con vino, con más de 10 desconocidos y unas ganas inmensas de retomar el rumbo de mi vida, de dejar de sentirme perdida en una sociedad que me acogió pero para la cual sigo siendo una desconocida, fueron el combo perfecto para el despertar. Justo cuando Accesorios Liz con Z cumplía sus 6 primeros meses, Marta volvió a llegar a mi vida para darme nuevas oportunidades, para que compartiera lo que había aprendido de mi trabajo con la resina. 

Esta aventura ha sido de las más locas que me he atrevido a vivir, sin recursos, pero con muchas ideas y ganas. Me ha dado la oportunidad de inspirar a otros, de reinventrame. En cada pieza va parte de mi historia, de mis ansias de crecimiento y transformación y de la sensibilidad que me caracteriza. 

 



 
     
 




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